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February 18th, 2009

Los preparativos

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(Continuación del relato "La época de las Estrellas")


(V) Los preparativos


-Así pues, compañeros, sea lo que sea que sucede con la Oscuridad, debemos averiguarlo. Yo mismo me ofrezco a viajar hasta Lhand’oc, asumiendo todos los riesgos, para investigar lo que sucede.-Terminó Bramh su discurso, con un tono de total seguridad.

El silencio se cernió sobre toda la estancia, mientras se dispersaban los últimos ecos de la voz de Bramh en el abovedado techo.

Por regla general, los magos eran bastante afables, y procedían de una sociedad bastante antigua, en la cual el respeto, el orden y la cordialidad eran valores prominentes. Además, su rigido entrenamiento hacía que el autocontrol y la disciplina fueran parte integrante en sus relaciones.

Por lo tanto, el acalorado discurso de Bramh, lleno de pasión, les resultó inaudito, incluso desvergonzado.

-Y dime, Bramh- Dijo Ignatus, el Maestro, tras la larga pausa-, ¿Qué esperas encontrar en Lhand’oc? Sea cual sea la causa, es tan fácil que se encuentre allí como en otro sitio.

-Tiene razón, Maestro, como siempre- Contestó Bramh, esperándose esta cuestión, prácticamente el único punto débil de su argumento-. No obstante, no deseo ir a Lhand’oc buscando el origen del problema, sino la solución. No dudo que los Metodistas estarán buscando respuestas, y aunque no encontrarán nada podrían darnos alguna pista del origen de todo esto. Y su centro neurálgico es Lhand’oc.

-Es una buena idea- Dijo con voz raspada Alantor, un viejo mago que rara vez participaba en estas reuniones. Bramh se quedó sorprendido de que apoyara su tesis-. Nosotros somos viejos, nuestro poder es muy relativo, y desconocemos el mundo actual. Por lo tanto debemos aprender de los que ahora lideran y conocen este mundo. Indudablemente Lhand’oc es un buen sitio para empezar, mucho mejor que quedarnos de brazos cruzados.

-Si, supongo que si... simplemente, no estoy acostumbrado a exposiciones tan bruscas. Creo en las decisiones meditadas, tranquilas, buscando siempre la mejor manera... esto responde mas a una intuición, que a un plan lógico y bien construido. Me inspira desconfianza…

La conversación continuó animada entre los magos más veteranos, pero Bramh sabía ya que se aceptaría su propuesta, y que podría viajar hasta Lhand’oc. Aparte de su intención de averiguar el origen de el ocultamiento del sol, podría intentar saber cual había sido el destino de la Isas Karabah, y contactar con ellos si era posible.

Uno de los lugares preferidos por la Isas Karabah había sido Lhand’oc, alejado tanto de inquisidores como de magos, y rodeada de un halo de incredulidad respecto a los poderes místicos, que favorecía mucho la clandestinidad que la Isas tanto necesitaba. Además, no dejaba de ser del todo posible que ellos mismos estuvieran detrás de todo este asunto de la oscuridad. Hace años, cuando él fue llevado con los Superiores, la Isas no era ni remotamente tan poderosa, pero quizá hubiera muchas cosas sobre sus auténticos hermanos que el no supiera. A fin de cuentas, se separó de ellos con tan solo diez años.



-¡Maleiva, Alvar! ¿Qué infiernos ha pasado? ¿Y porqué?-La fuerte voz de Jerces, que entre sus otras funciones se encargaba de gestionar la vigilancia del Universitas, retumbó por las calles.

La figura de Jerces, vestida con levita negra y apretados pantalones, con una espada casi simbólica atada a la cintura, apareció rodeada de una guardia de élite de la Universitas. Eficientes y silenciosos, rodearon al grupo de figuras que se encontraban en medio de la calle. Seis de ellos cubrían el perímetro y alejaban a los curiosos a una distancia prudencial, dos se distanciaron un más, controlando las calles aledañas, y otros dos comenzaron a trepar hacia los tejados. Los ropajes negros y pardos resultaban casi invisibles en la noche, y sus abultados petos realzaban su aun más imponente figura. Llevaban un par de pistolas de un diseño bastante exótico, y un puñal, curiosamente corto para lo que acostumbraba a usar la policía. Una undécima figura, que tan solo se distinguía de las demás por una boina calada de lado, de los mismos tonos que el uniforme, se quedó en el centro, mirando a Maleiva.

-Este es el Sargento Stark. Es uno de los mejores especialistas de la Universitas.- Afirmó Jerces, señalando con el dedo a la figura del Sargento.

Unos instantes después se abrió paso por entre el grupo de soldados un vejete vestido con una larga túnica blanca, que ostentaba el emblema de la serpiente mordiendo una mano, el símbolo de la facultad de medicina. Su anciano portador, bien afeitado y de pelo blanco y ralo, miró con unos profundos ojos lechosos a Maleiva, y se agachó a su lado, para sorpresa de los presentes.

-Maestro Manann, ¿Cómo habéis venido vos?-Preguntó Maleiva, en tono sorprendido.

-Ha habido muchos altercados, sobre todo en los Barrios Bajos. No tenía a nadie capacitado, y no iba a dejar que un miembro importante del Universitas se desangrara en medio de la calle.

-El viejo terco no me hizo caso. Le avisé que podríamos llevarte de vuelta, pero no quiso fiarse de mi- Dijo Jerces, con voz ofendida, mientras miraba algo sarcásticamente al anciano.

-Existía la posibilidad de dañarla seriamente, aunque por fortuna no parece tener nada grave. Un par de rasguños- Dijo, mientras palpaba sus costillas con aire experto. Sacó un frasquito de su túnica- Tomaros esto, para comenzar. Estabilizará vuestros humores, y os permitirá soportar mejor la cabalgata hasta la Universitas. Hamtar, muchacho, ¿Puedes llevar a la doncella en el caballo, a paso lento, hasta la universitas?

-Por supuesto, Señoría -A pesar de que el título correcto de Manann sería Maestro, los miembros de la Eclesiarquía tenían, históricamente, costumbre y el derecho de utilizar en su lugar el término “Señoría”, para casi todos los altos cargos metodistas-. ¿Volverán ustedes con nosotros?

-Si-Respondió Jerces-. El Sargento se quedará aquí, intentando averiguar que ha pasado.

-Investigaremos la escena-Terció Stark-. Luego nos llevaremos el cuerpo, para que los doctores vean si pueden averiguar algo más. Algunos de nuestros hombres les acompañarán- Dijo en tono quedo, mientras hacía una serie de gestos.

La comitiva comenzó a avanzar, con Maleiva montada en el caballo de Hamtar, mientras el cruzado lo llevaba de las riendas. A los lados de Maleiva caminaban Alvar y Jerces, mientras que el Maestro Manann se mantenía un poco por detrás, mascullando en voz baja sus pensamientos.

Maleiva tuvo que hacer un esfuerzo por controlar su nerviosismo y fingir que estaba herida durante todo el viaje. Los poderes que había aprendido de las enseñanzas eclesiarquicas habían curado lo peor de la herida del brazo, que ya casi ni sangraba, y los moratones que tenía por todo el cuerpo eran poco importantes. No obstante, era totalmente consciente del efecto que causaría en Manann si sospechara que había usado sus poderes: sería todo un insulto hacia su profesión, y una vergüenza para ella como metodista.

Mecida por el rítmico andar del caballo, Maleiva fue adormeciéndose cada vez más. El cansancio de la pelea, la falta de sueño y la agradable sensación de sentirse, tras el incidente, protegida, fueron haciendo poco a poco mella en su consciencia, mientras pensaba, aletargadamente, lo fructífero que podría ser la unión de los poderes eclesiásticos con la ciencia metodista, y lo triste que era ver como los prejuicios echaban por tierra toda posibilidad,..

Mientras tanto, Jerces caminó hasta ponerse al lado de Alvar, y le dijo con voz queda, para evitar que Maleiva pudiera oírlo:

-¿Que motivos puede tener alguien para intentar matar, o secuestrar a Maleiva?

-Es hija de una familia rica. Es posible que pensaran pedir rescate por ella, o quizá simplemente robarla. No lo sé.

-No creo. Un individuo pertrechado como este no es un vulgar ladrón de callejuelas. Y tampoco creo que se tratara de un secuestro. Fue demasiado violento.

-Maleiva se defendió. Creo que el individuo no se lo esperaba, y reaccionó mal.

-No sé, Alvar, no me convence. Parece un intento de asesinato en toda regla. Y no han escatimado en gastos. Tú tienes más confianza que nadie con ella, y deberías averiguar si está metida en algún asunto turbio. Si es así, haremos lo que podamos para ayudarla. De todas formas, para los demás, diremos que ha sido un simple intento de robo callejero.

-¿Podemos contar con Stark para que lo oculte?

-Es totalmente leal, al la Universitas en general, y a mi en particular. No debes preocuparte por eso. Ahora lo importante es mantener la calma.

Continuaron andando un rato más, en silencio, recorriendo las calles empedradas del Distrito, ascendiendo hacia el Campus de la Universitas. Cuanto más se acercaban a la parte superior del distrito, más iluminadas estaban las calles, y había mayor cantidad de gente circulando por ellas. Poco a poco la gente salía, comentando el inusitado suceso, que ya tenía el nombre popular del Oscurecimiento, y con lentitud las calles recuperaban su actividad. Prácticamente nada tenía la fuerza suficiente como para evitar que los padres salieran de sus casas a buscar el pan con el que dar de comer a sus hijos.

Los pensamientos de Alvar fueron interrumpidos por Hamtar, ya cerca del Campus:

-Señor, creo que debería pensar en alguna manera de mantener protegida a Maleiva. Si este ataque iba dirigido contra ella, sin duda sabrán donde está su casa, y posiblemente lo intenten de nuevo.

-Ya había pensado en eso, chaval- Respondió Jerces, sin dar tiempo a Alvar para contestar-, de hecho, llevo todo el camino pensándolo. Nada más llegar hablaré con el Archidecano para que todo aquel individuo de cierta importancia para la Universitas se hospede dentro del recinto. E impondré vigilancia en todo el entorno, con accesos controlados. Prefiero ser un paranoico a permitir que uno solo de los Maestros muera.

-Va a ser una medida muy polémica, Jerces –Terció Alvar-. La principal característica de la Universitas es su apertura. No te van a permitir cerrarla.

-No la voy a cerrar, mi joven amigo. Tan solo voy a controlarla-Afirmó con seguridad, y una leve sonrisa preocupada afloró en su rostro-. Y no dejaré que ese hatajo de imbéciles me lo impidan.

-Te va a resultar difícil convencer a los decanos...

-En absoluto. Tan solo tengo que convencerles que sus vidas están en peligro. Y después de esto no creo que sea muy difícil. A fin de cuentas, bajo toda esa arrogancia y pompa, solo hay unos viejos arrogantes y pomposos –Terminó, sonriendo con esa mueca sardónica a la que tanto acostumbraba.

Continuaron hablando acerca del tema mientras se acercaban al Campus. Desde el borde del Campus se podían ver las luces de toda la ciudad. El Glorium estaba suavemente iluminado con velas y antorchas, mientras que toda la zona del Palacio Excavado brillaba con las farolas de gas, al igual que la Universitas. Los Barrios Altos estaban parcialmente alumbrados por farolas de aceite, y en la lejanía del Barrio Pobre, ladera abajo, relumbraban irregularmente las hogueras, y alguna que otra casa incendiada. En medio se encontraban los Artesanos, Vinateros, Curtidores y otras muchas zonas humildes, que se defendían como podían de la oscuridad sobrenatural y de los peligros, mucho más prosaicos, que ocultaba.

February 9th, 2009

El rufián

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(Continuación del relato "La época de las Estrellas")

(IV) El Rufián


Maleiva caminaba hacia su casa, en el distrito universitario. No se había parado a esperar a Alvar al finalizar la reunión, ni el había hecho amago de seguirla. Quizá se sentía incómodo, por la broma de mal gusto de Jerces. Ambos eran adultos, y todo este comportamiento era cosa de niños; Maleiva lo sabía perfectamente, y la irritaba. Pero había grandes abismos entre ambos, como sus familias o su rango, y, por mucho que a ella le pesara, los dos compartían la falta de sociabilidad que caracterizaba a los miembros de la Universitas. Además Alvar, a pesar de ser bastante inteligente, parecía tener bastante confusión en lo respectivo a sus sentimientos. Eso, o ella no le interesaba en absoluto.

Pensó por un momento en dirigirse hacia la mansión de sus padres, pero lo desechó. Les mandaría un despacho luego, diciéndoles que estaba bien. No tenía ninguna gana de aguantar las admoniciones de su madre, que nunca había aceptado la decisión de su hija por el metodismo, ni la preocupación de su padre, quien no aceptaba bien su independencia.

Mientras caminaba hacia la parte de viviendas de la Universitas, daba vueltas en su cabeza a todo el tema de Alvar. Al principio él había sido su Maestro, cuando nadie más quería tomar por pupila a una hija de una de las grandes familias eclesiarcales. Podía haberse negado, y que otro tomara su lugar, probablemente algún aspirante a maestro que lo haría prácticamente obligado, pero no lo hizo. Con él aprendió los secretos de los mecanismos, y en el transcurso de su aprendizaje, Alvar descubrió la tendencia de Maleiva de pensar en grande, y las posibilidades que eso ofrecía. Gracias a él, estaba a punto de ser una Maestra, dado que dominaba un arte en sí mismo. Muchos otros Maestros la requerían para parte de sus proyectos, y eso la halagaba. Buena parte de su éxito se lo debía a Alvar, que había confiado en ella.

Pero no era solo eso. Poco a poco se había formado una relación de confianza, de complicidad entre ellos. Ella conocía muchos de sus secretos, y él lo sabía casi todo sobre ella. Aún así, el hecho de ser Maestro y Pupila había estado siempre presente entre ellos. Pero pronto sería una Maestra... ¿Qué sucedería entonces?

Alvar, en sí mismo, era bastante enigmático. Normalmente los Maestros son nombrados jóvenes, y se retiran a disfrutar de sus logros a los cuarenta o cincuenta años. Aún teniendo esto en cuenta, lo normal es que nadie sea Maestro antes de los treinta años, pero Alvar lo consiguió con veintitrés. Su capacidad para solucionar problemas matemáticos, su increíble comprensión de los mecanismos y su aptitud para nuevos enfoques le valieron el puesto cuando se retiró el anterior Maestro. Cierta gente rumoreaba que su éxito se debía a que su abuelo fue hace muchos años Maestro de Relojería, y le enseñó desde muy pequeño todo lo que sabía, pero Maleiva sabía que era algo más. A pesar de todos sus defectos, Alvar tenía algo que le distinguía como un Metodista excepcional.

Mientras caminaba sumida en sus pensamientos, una neblina repentina pasó por delante de sus ojos. La nube blanca, algodonada e informe la cegó y asustó, aunque pasó en unos pocos segundos. Ya fuera de su ensueño, mientras se recuperaba del susto, escuchó unos pasos tras ella.

Al volverse vio, a un par de metros, una figura oscura. Llevaba sombrero, casaca y pantalones negros, y la cara envuelta en sombras debido a la escasa iluminación de las calles. Para Maleiva era imposible reconocer la cara del individuo. Lo que no se podía dudar eran sus intenciones: avanzaba sigilosamente tras ella, con una mano bajo su casaca, preparada indudablemente para sacar una daga.

¡Mierda! ¿Porque a mí?- Pensó. Normalmente el Universitas era seguro, pero ahora, con la repentina oscuridad, no había seguridad en ningún sitio. Se volvió de repente, enfrentándose al atracador.

En ese momento la figura oscura sacó una pistola de su camisa. Maleiva reaccionó rápidamente lanzándose hacia un lado, mientras buscaba en su cintura su propio arma. La figura, al ver el rápido movimiento de Maleiva, precipitó su tiro, y falló.

-¡Maldito bastardo! -Gritó Maleiva, mientras caía de rodillas y apuntaba con su pistola a la figura. Se escuchó un segundo estampido de pólvora y un fogonazo, que cegó momentáneamente a Maleiva. Había disparado desde una posición mala, con la pistola demasiado cerca de la cara. Casi a ciegas, se levantó torpemente, dejando caer su arma.

A los pocos segundos, mientras Maleiva se incorporaba, escuchó sonido de movimiento. Echó mano automáticamente a su estoque. Comenzaba a recuperar la visión, y pudo ver como la figura, con el torso ensangrentado, se levantaba. Sin dudarlo, empuño el estoque y cargó contra la figura. Esta se apartó torpemente, mientras desenvainaba su propio estoque.

¿Quién demonios es? No es un ladrón vulgar-Pensó-. Sin duda le he acertado, porque está herido, y estaba en el suelo. No obstante, tiene fuerzas para combatir.

Comenzó un intercambio de estocadas, en el cual ambos se trabaron rápidamente.

Si no fuera porque está herido-pensó Maleiva-, ya me habría matado. Es muy bueno.

Mientras se intercambiaban golpes, fintas, y paradas Maleiva dejó de pensar, concentrándose en el combate que ésta vez era a vida o muerte. No era extraño que una Dama de la Eclesiarquia recibiera clases de esgrima, dado que se consideraba un arte grácil, noble y adecuado para las damas, más basado en la destreza que en la fuerza. Maleiva, además, había aprendido algunos trucos sobre pelea callejera, y no se le daba mal. También era fuerte, debido a su trabajo, y todos esos factores eran lo único que ahora le separaba de una muerte segura, mientras se sucedían las estocadas.

Maleiva, cansada por la falta de sueño comenzaba a debilitarse, a pesar de la adrenalina. Por suerte para ella, la herida de su adversario surtía el mismo efecto. Se separaron los dos, simultáneamente para tomarse un respiro. La tensión del combate había agudizado los sentidos de Maleiva y pudo por primera vez ver a la cara de su enemigo. Debía de tener unos treinta años, de rostro aguileño, bien cuidado y afeitado, y su mirada era perspicaz, aunque algo desenfocada. A pesar de que una zona de su torso estaba ensangrentada, no mostraba signos de dolor. Es posible que el balazo tan solo le hubiera rozado.

-¿Quien demonios eres, y porque haces esto?- Dijo Maleiva, sabiendo sus sospechas confirmadas. Este no era un vulgar rufián.

Hubo un susurro de ropas repentino, y el atacante reanudó el combate. Maleiva, levemente sorprendida por la velocidad desplegada por su adversario, recibió una estocada en el hombro izquierdo. Una punzada de dolor recorrió su brazo, mientras se apartaba de un salto hacia atrás, levemente desequilibrada, y murmuraba una breve oración a la vez que pasaba su mano sana, aun empuñando el estoque, por encima de la herida. Inmediatamente dejó de sangrar, y el dolor cedió, aunque sabía que no podía mover el brazo, o el dolor la golpearía como un ariete. Al ver eso, su oponente sonrió, y se abalanzo sobre ella, con una estocada dirigida a su brazo bueno, totalmente indefenso por la postura en la que se encontraba.

El golpe acertó su objetivo. Una oleada de dolor recorrió su cuerpo, dejándola semiinconsciente y a merced de su adversario. Sintió como la figura se le venía encima y la tiraba al suelo, aplastándola con su peso, un instante antes de escuchar un estallido que ensordeció más sus ya embotados oídos.

Cuando recuperó el conocimiento se encontraba tumbada en medio del pavimento. Alvar estaba inclinado sobre ella, con cara de preocupación. Unos cuantos curiosos observaban la escena a distancia prudencial.

-No te muevas, Maleiva-Dijo Alvar, exhalando un suspiro de alivio, y sonriéndola.

-Es menos grave de lo que parece -Dijo, emitiendo un gruñido, y llevando su mano izquierda a la herida del brazo derecho. Cerró los ojos y murmuró unas palabras. Al retirar la mano, vio que estaba empapada en su propia sangre.

Maleiva, ya recuperándose y con el dolor alejado, escuchó unos pasos metálicos. Al girar la cabeza vio un Cruzado que la miraba con una ceja enarcada. Sin duda la había visto. El soldado se dio cuenta de la mirada de Maleiva, y cambió su expresión.

-Perdón, Señora, no había caído en la cuenta de...

-Da igual, Cruzado, no sucede nada. Muchas gracias por tu ayuda- Intervino bruscamente Alvar-. Dime, ¿Sabes quien demonios puede ser?-preguntó, mientras señalaba al cuerpo con oscuras vestiduras que yacía a un metro de Maleiva.

El Cruzado se acercó, tras colgar de su caballo el mosquete aún humeante, y volteó el cuerpo con el pié, lo que hizo que sonara un leve tintineo metálico. El Cruzado se agachó, y tras abrir la casaca del cadaver descubrió una fina cota de malla que se ceñía al cuerpo.

- Khar- El cruzado lo dijo como si escupiera la palabra-. Esta cota de Malla vale una fortuna.

En el Reino había minas de donde se extraían poderosos mentales. El Corantium de las armaduras Cruzadas de fabricación artesanal, las Polialeaciones de los Metodistas, o el Taggar directamente trabajado del material extraído por los legendarios forjadores de las montañas, eran solo unos pocos de ellos. El Khar era un material realizado mediante una serie de procesos que lo hacían bastante maleable en su fundición, pero con una resistencia muy elevada. De esa manera, con los diseños adecuados, una cota finamente entrelazada pesando poco y siendo muy delgada podía proteger de la peor parte de un impacto de bala, repartiéndolo por todo el torso. El Khar se fabricaba principalmente en la costa, en el Sur, siendo allí muy demandado por comerciantes, navegantes y, desde luego, piratas.

-No era un vulgar ladrón.- Dijo Alvar, observando la destrozada cota de Khar, que tenía un agujero en el pecho. Esto debía de haber dañado su integridad lo suficiente como para que el tiro en la espalda resultara mortal.- Demonios, hay que hablar con las autoridades, para identificarle.

-¿Cuál es tu nombre, Cruzado?- Preguntó Maleiva, intentando incorporándose.

-Hamtar, señora

-¿Que haces por el Universitas? Normalmente no se os ve por aquí.

-Es debido al Oscurecimiento, señora- Dijo, señalando significativamente a donde debería haber estado el sol-. La Guardia del Struam ha tomado el control de todas las Guardias Zonales y las ha repartido y reagrupado, de forma que hay al menos un grupo de guardia de cada tipo en cada zona. Mi sargento nos dispersó para hacer una ronda.

-¿Solos?-Preguntó Alvar

-Sí. Los cruzados realizan parte de sus guardias en solitario. Es complicado sorprendernos, y aunque lo hagan- golpeó el peto de su armadura con un puño enfundado en cota-, es complicado que nos hagan daño. Somos tropas poco numerosas, por lo que de esa forma cubrimos más terreno. Cuando escuché el primer tiro, me dirigí galopando hacia aquí. Pero este distrito es complicado, y no lo conozco. Me temo que tardé demasiado en llegar, pero aun así conseguí acabar con el asesino.

-Me dirigía hacia mis aposentos, cuando escuché los disparos- Dijo Alvar, mientras guardaba su pistola-. Maldita sea... ¿Qué es todo esto, Maleiva, sabes algo?

-¡Solo que me han intentado matar! Luchaba muy bien, y no es un simple rufián. Hamtar, necesito que avises al que esté al cargo de la vigilancia de esta zona, y que venga de inmediato.

-Señora, no me parece prudente dejarles solos. Podría haber otro ataque.

-Sabremos defendernos. No nos podemos quedar los tres parados aquí, hasta que el infierno se congele.-Respondió bruscamente Alvar. El Cruzado dio un respingo ante el juramento. Miró a Maleiva, quien asintió, señalando además, con un gesto, a todos los curiosos que iban llegando, atraídos por la trifulca.

-De acuerdo, señores. Volveré lo antes posible.-Dijo, mientras montaba en su caballo y partía hacia el interior del Universitas al galope.

February 5th, 2009

Let go!

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¡Me he sorprendido un montón al escuchar la introducción del Genesis de VNV Nation en medio de la sesión del Cream@Anmnesia de Paul Van Dyk en el 2002!... aunque no pone la canción completa (en general, el EBM, y en particular VNV son inmezclables con Trance).

Por cierto, que la misma sesión, en el Amnesia de Ibiza del 2008 esta nominada (Junto con otras 4) como la mejor sesión del 2008 (Con razón). Yo ya la he votado xD.

Se que la mayoría que leeis esto os la suda, pero bueno. Me encanta cuando se difuminan las etiquetas de los estilos y se acaba encontrando todo en un mismo sitio. A fin de cuentas, Van Dyk mete en sus sesiones a Wolfsheim o remezclas de los Cure con bastante frecuencia... al igual que algunos temas de su ultimo album, como "Let Go" tienen una calidad brutal y son totalmente electrodark.

Y pongo precisamente ese tema. Decidme si desentonaría en el 666 o no... (Aunque eso no sea ejemplo de nada, ejem):


 



I can't get it out of me
It's breathing Inside of me
It's reaching inside of you
You're feeling affected
You're being infected
It's just like a cold
A kiss on your lips
Now you're taking control

I feel like a criminal
I'm falling apart
We're leaving for Venus
In a getaway car
there's no one can save us
There's no need to try
I'm looking for saviors before they all die

If you wanna try and save me
Then take my heart and hate me
If you feel you can't let go, let go



I feel like a criminal
I'm falling apart
We're leaving for Venus
In a getaway car
You say that you haunt me
but you don't really know
You're clinging to fingers
But you got to let go


If you wanna try and save me
Then take my heart and hate me
If you feel you can't let go, let go
 

February 2nd, 2009

Bramh

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(Continuación del relato "La época de las Estrellas")

(III) Bramh


El Antiguo Reino es la forma que tienen los historiadores de designar a los dos reinos, el del Este y el del Oeste, antes de su separación. El Antiguo Reino se encontraba situado en la zona costera del sur de un extenso continente. Rodeado por elevadísimas montañas que lo aislaban del resto del continente excepto por un angosto paso de montaña, su desarrollo, tanto tecnológico como cultural fue bastante distinto al del resto de sus vecinos, salvo por unos poco episodios muy determinados pero que, no obstante, influirían tremendamente en su futura historia.


El Paso de Hewland se encontraba cerca de la latitud central del Reino, al Norte y levemente hacia el Este. Debido a su importancia estratégica, también marcaba la vertical de la frontera que separa al Este y al Oeste.

Avanzando hacia el Este desde Hewland, habría que recorrer muchas millas, mientras se gira levemente al sur, para acabar llegando a Lhand’oc y al Palacio Excavado. Si, por el contrario, se girara al Oeste, solo serían necesarios la mitad de días para llegar a La Ciudadela de Montenso, Ciudad Santa del Mensajero y capital del Santo Reino.

No muy lejos del paso, hacia el Este, a unas cuantas millas de las antiguas minas de metal que llevaron el progreso a los primeros colonizadores de estas tierras, se encontraba una pequeña aldea ubicada en un saliente de la montaña al que tan solo se podía acceder por un accidentado camino. En el Magna Vademecum de los Metodistas, cuyo ejemplar de referencia descansaba en las salas del Palacio Excavado, se podían leer unos pocos párrafos acerca de este pueblo:

"Resh, una pequeña población situada cuarenta millas al norte del próspero pueblo de Fundación, posee cerca de cincuenta habitantes, que sobreviven del pastoreo y agricultura de subsistencia, ayudados por el hecho de estar exentos de las rutas de recaudación, debido a su inaccesibilidad geográfica y pequeño tamaño. El único hecho reseñable en su historia fue su rendición a manos del ejército del Struam, siendo así el primer pueblo del Este Eclesiástico en caer bajo el control del Palacio Excavado. Aunque de nula importancia estratégica, este hecho aumentó la moral de las fuerzas del Struam, marcando el punto de inflexión que llevaría a las importantes victorias que condujeron a la firma del Tratado del Paso."

Por otro lado, en las estancias de La Ciudadela de Montenso, en las extensas salas dedicadas a Geografía, los antiguos analistas Eclesiastas escribieron:

"Resh: Población condenada en el 2347 a la muerte a fuego de todos sus habitantes por relaciones con hechicería y con los dioses paganos. Cuando Monseñor Libanne se dirigía a ejecutar la condena, la autoridad local del frente, el Armado Longod, les informó de la rendición del pueblo ante las tropas del Struam, lo que impidió el acceso al mismo por parte del Monseñor y sus hombres. De las diligentes investigaciones emprendidas por el Monseñor, se obtuvieron una decena de culpables, todos relacionados de diversas maneras con el pueblo de Resh. Estos herejes fueron quemados en la hoguera para expiar sus pecados. Entre ellos se encontraba el Armado Longod, acusado de proteger a los habitantes de Resh en contra de los designios de la Ciudadela y encubrir a los traidores entre sus hombres."

El pueblecito, después de tantos años, seguía existiendo como una pequeña comunidad de pastores, agricultores y unos pocos artesanos, al menos en apariencia. Cualquier vecino de Nadham, el pueblo mas cercano, hubiera contado esto mismo a todo aquel que le preguntara, aderezado con unos pocos relatos locales acerca de la soledad de los pastores en lo alto de las montañas y sus pintorescas relaciones con el ganado.

En el centro de Resh se elevaba una vieja fortaleza, de los tiempos Tribales, según opinó una vez un noble de paso versado en estos temas. De aspecto destartalado por fuera, su interior era amplio y cuidado, las paredes pobladas de adornos y grecas, amplios salones con fuentes de agua corriente, enredaderas y amplias bóvedas. Aunque nadie sabe exactamente en que medida, quedaba claro para todos los que lo visitaban que era mucho más amplio por dentro que por fuera, y nadie sabía si la luz que entraba por las vidrieras abovedadas provenía de nuestro Sol o del astro de otro mundo.

Al menos, nadie lo sabía hasta ese momento.

Una figura con ropajes negros recorría apresurada la vacía explanada que había entre la Fortaleza y un grupo de casas. Bramh, con su túnica mal colocada, corría hacia el lugar apresuradamente, con el semblante pálido y desencajado.

Debería ser de día – pensó-. ¿Que demonios pasa aquí?

Además notaba, con ese sexto sentido que él y los de su clase poseían, que algo iba mal, realmente muy mal. Las calles en tinieblas, todavía faltas de actividad, le resultaban más tenebrosas que nunca. La Fortaleza se alzaba oscura e inamovible frente a él, cada vez más cerca.

Abrió las puertas con un gesto y entró en el estrecho y destartalado recibidor. Avanzó por unos serpenteantes pasillos hasta desembocar en una sala bellamente decorada. Desde esa sala giró por un pasillo orientado al Norte, y bajó unas escaleras al final de éste. Con otro gesto de la mano abrió unas grandes puertas dobles, y vio, por primera vez en este día la luz del día.

-Ah, Bramh, pasa. Poco a poco vamos llegando todos -Dijo Ignatus, uno de los magos mas respetados, mientras señalaba a la veintena de magos a su alrededor-. Todos los que estamos en La Fortaleza, se entiende. Deberíamos comunicarnos con el resto, pero será mejor que tengamos cuidado -Paró un momento de hablar, pensativo-. Algo muy extraño está perturbando la poca magia de este mundo, y no sabemos en que puede afectarnos. -Concluyó.

-Maestro, he comenzado a buscar en todos los tratados que tenemos alguna referencia a algo similar. Este mundo no ha conocido un efecto mágico de esta magnitud nunca, por lo que consta en nuestros escritos. Quizá en tiempos legendarios... -Ante un gesto brusco de Ignatus, el recio personaje de barba rojiza y poblada, llamado Neus, se calló.

-No sabemos nada de los tiempos legendarios -Le interrumpió Ignatus-, y ya sabes que Ellos quieren que sea así. No recordamos nuestro periodo de enseñanza salvo en sueños, por ese mismo motivo. Ya sabéis mi opinión: quieren que los magos, en este mundo sean una mera reseña, una cuota simbólica, poco más. Como las mujeres entre los Cruzados.

-Maestro... -Dijo otra voz, vacilante y suave.- ¿Quizá los Disidentes sepan algo acerca de esto? Ellos tienen conocimientos que no están en nuestras manos...

-¡Y por eso son Disidentes!-Dijo Ignatus, con tono cortante.- ¿Acaso quieres poseer esos conocimientos, y ser tu también un disidente? ¿Y no ser capaz ni de encender una cerilla raspándola?

Se levantó el silencio. Una de las partes principales de la historia de la Orden Arcana eran el Cisma y la Disidencia. Se produjo hace mucho tiempo, casi en el origen de la historia escrita, cuando los habitantes del Reino todavía se encontraban en una época de Tribus Feudales y Señores de la Guerra. En aquellos tiempos se produjo algún suceso, algo que no quedó registrado y nadie recuerda, que hizo que una facción de magos se negara a olvidar sus conocimientos e ideas, y se separaran de la Fortaleza y de la Guía superior. Se sabía muy poco de ellos, si es que todavía existían, pues de ser así lo mantenían tan en secreto como la propia Orden Arcana, pero la creencia oficial es que sin la Guía y el Aprendizaje era casi imposible que hubieran mantenido su magia y que la hubieran podido enseñar a sus descendientes. Aún así, se seguía pensando en ellos como si existieran.

La Orden Arcana se mantenía en un absoluto anonimato, estudiando y, fundamentalmente, conservándose. Su única injerencia con el mundo exterior era para traer nuevos adeptos. Unos pocos magos, en una determinada etapa de su vida, se dedicaban a vagar por el Reino para traer un nuevo discípulo, cuya edad al llegar a la Fortaleza no debía superar los nueve años. Una vez el discípulo llegaba, se le daba una formación básica, hasta que cumplía los doce años, momento en el que entraba en el Aprendizaje.

Toda la Orden se Reunía para realizar un rito por el cual el aprendiz era elevado y "Cruzaba la Cúpula". Hasta que transcurrían cuatro años exactos, momento en el cual volvía a aparecer siendo un mago, no se volvía a saber nada de él. Hasta el momento, no se conocía ningún mago que hubiera recordado algo con sentido acerca de esos cuatro años; pero todos volvían con talentos concretos y habilidad para realizar la mayor parte de los rituales. Dedicaban el resto de su vida a profundizar esos dones.

Naturalmente, la Orden también mantenía una estrecha vigilancia en los asuntos mundanos, utilizando principalmente sus poderes y los magos errantes, pero esto era considerado una tarea secundaria, y era una tarea asignada a los magos peor dotados.

Si realmente supieran la verdad se sorprenderían, pensó Bramh. Los Disidentes habían mantenido gran parte de sus poderes, contra todo pronóstico, principalmente porque aprendieron a encontrar los discípulos adecuados. La Orden tiene una serie de rituales e indicios para que un mago errante determine si un objetivo potencial puede ser un mago adecuado o no. Como descubrió la Isas Kabarah -Hermandad de la Verdad, el nombre que los Disidentes se daban a sí mismos-, dicho método conseguía encontrar jóvenes de gran inteligencia, pero de poca aptitud innata para la magia.

La Isas Kabarah, no obstante, cuyo núcleo inicial estaba compuesto de Magos de gran poder, descubrió que su única posibilidad era encontrar gente con gran afinidad para la magia, y enseñarles todo lo que ellos sabían. Para ello debieron prolongar su existencia durante varios siglos pero, finalmente, consiguieron su objetivo.

Poco a poco la Isas Karabah se fue nutriendo de magos naturales, gente que sentía la magia, y aunque gran parte de los ritos se perdieron, se mantuvo una buena parte del conocimiento. Pero lo más sorprendente fue que poco a poco se despertó la capacidad de manipular la realidad directamente, sin utilización de rituales prefijados. Aunque esta capacidad es muy limitada, fue un gran paso, y permitió a la Hermandad fundamentar su creencia y su independencia.

Y aquí estoy yo -Continuó Bramh con su línea de pensamiento-. Mi personalidad fue camuflada mágicamente desde mi nacimiento, y mis auténticas lealtades, las lealtades de mi sangre, ocultas hasta el fin de mi Aprendizaje. Combino lo mejor de ambos mundos: el Aprendizaje y la Voluntad. Y parece ser que ha sido en el momento más adecuado.

January 28th, 2009

El Nuevo día

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(continuación del relato "La época de las estrellas")

(II) El Nuevo día

Maleiva se despertó sola, la habitación todavía en penumbras, sentada en el sillón. A pesar de la confusión del despertar, dedujo que no debía llevar mucho tiempo dormida dado que aún no había amanecido. Se levantó y ando hacia la pila de la cocina a lavarse la cara. Tan solo las casas del distrito universitario y las de los más ricos tenían agua corriente, pero dentro de poco tiempo llegaría a todas partes. Al llegar a la cocina vio a Alvar calentando un poco de sidra.

-Iba a despertarte ahora -Dijo con una sonrisa-. Me hubiera gustado verte dormir un rato más, pero me temo que no sería lo adecuado. Luego me habrías matado por no despertarte.

-¿Porque lo dices?- Gruñó, somnolienta- Solo he dormido unos minutos… ¡Ni ha amanecido!

-Eso es lo más gracioso. Has dormido unas tres horas. Y no, no ha amanecido-Dijo Alvar, con cara de interés-. Algo muy extraño acaba de pasar, y pensé que deberíamos ver como se lo está tomando la gente. De momento, me limitaba a calentar un poco de Sidra, para tener algo templado que tomar-Dijo con una mirada significativa-. No todos podemos hacerlo con una sola pasada de la mano.

Maleiva se envaró. Me vio hacerlo anoche, pensó. El uso de poderes sobrenaturales, ya sean de origen divino o arcano, estaba muy mal visto entre los Metodistas por puro principio. Maleiva, no obstante, los heredaba con su familia y enseñanzas, y a menudo estando sola los usaba. Solo eran pequeños trucos, juegos de manos, pero ahorraban un tiempo precioso. Por suerte ella sabía que Alvar no le causaría problemas; podría burlarse un poco de ella, pero eso sería todo. En cierta forma se alegró de la broma. El humor sombrío de la noche anterior no era propio de Alvar y ahora que ya sabían que realmente pasaba algo extraño, había recuperado su actitud de siempre y, lo que es más, se le veía ansioso por averiguar que estaba pasando.

Subió a arreglarse. Se puso algo de ropa de abrigo, un conjunto bastante grueso de pantalones y blusa de un color azul oscuro, y una capa negra. Se calzó sus botas altas de color cuero y bajó las escaleras. Alvar, a su vez, que ya tenía puesta su chaqueta de piel, la esperaba con dos cuencos de sidra especiada, que apuraron rápidamente antes de salir.

El ambiente fuera era bastante extraño. En el Campus había bastante actividad, gente moviéndose hacia las aulas y entre los edificios, casi tanto como de costumbre. Las farolas de gas, un sistema innovador instalado en el Campus y en unos pocos puntos cercanos al distrito del Universitas daban luz al entorno, arrojando algo de normalidad a pesar de que se observaban más milicianos que de costumbre rondando por el Campus.

Los milicianos vestían unos curiosos atuendos oscuros, marrones y verdes principalmente, bastante pegados al cuerpo. También llevaban unos gruesos chalecos destinados a su protección, no tan resistentes como el peto de un cruzado pero mucho más ligeros. De sus cintos colgaban un estoque y una pistola, y en las manos llevaban un mosquete. Eran una fuerza policial bastante formidable formada principalmente por hijos de metodistas de mayor o menor prestigio, sin capacidad intelectual para prosperar más en el complejo mundo académico o mercantil. Debido a esto se consideraban más una guardia de élite que una policía regular dado que todos ellos tenían estudios, eran considerablemente disciplinados y estaban bien entrenados.

Ambos avanzaron por el Campus, en dirección al consejo ejecutivo de la facultad de mecánica, a la que ambos pertenecían. Tras entrar en el complejo avanzaron por los concurridos pasillos, tomaron el ascensor, y llegaron entre chirridos y soplidos a la quinta planta. Allí recorrieron más pasillos hasta llegar a una sala adornada con artefactos mecánicos, algunos con una forma clara y utilidad explícita y otros de formas extrañas e irreconocibles. En el centro de la sala se levantaba una mesa de metal redonda con los bordes dentados, y una gran cantidad de aparatosos asientos metálicos a su alrededor cuya única concesión a la comodidad eran unos refuerzos de seda en el asiento y en el propio respaldo. Alrededor de la mesa se encontraban todos sus colegas, algunos sentados, otros de pie hablando entre sí, incluso alguno paseando pensativo. Un par de ellos interrumpieron su conversación al verles entrar.

-¡Ah! Maleiva, Alvar, me preguntaba dónde estaríais -Dijo el Maestro Jerces, con voz cascada, a la vez que lanzaba un guiño malintencionado en dirección a Maleiva-. Quizá estabais tan absortos en vuestros quehaceres qué no os disteis cuenta que el sol no había aparecido esta mañana a su cita-Una carcajada de su compañero, Stewman, coreó esta última afirmación.

-¡Déjate de tonterías! La situación es bastante preocupante como para andarse con bromas.-Dijo Maleiva, claramente molesta. Alvar y el eran buenos compañeros, de confianza. Nunca había intentado saber si podría haber algo más, aunque era bien consciente de que seguramente merecería la pena intentarlo. Pero Alvar era bastante extraño, inaccesible a su propia manera, al menos para ella. Le miró, viendo que prudentemente, había desviado su atención hacia alguno de los deformes e inútiles, pero repentinamente muy interesantes, adornos de la habitación. Se produjo un incómodo silencio entre los cuatro.

-Bueno, bueno, compañeros, contadme -Dijo Stewman, tratando de relajar el ambiente antes de que Maleiva estallara-, ¿Que opinión tenéis, si es que tenéis alguna, acerca de los interesantes tiempos que estamos viviendo y, más concretamente, de la desaparición del Día?

-¿Que opinión podemos tener? En este tema, poco podemos decir... ¿Habéis hablado con los compañeros de Astrología, para saber si es algún suceso estelar no previsto? -Dijo Alvar, volviendo de su aparente distracción.

-Bueno, me pasé antes por allí-Dijo Stewman-. Era una jaula de grillos, una auténtica locura. Si te asomas, podrás verles a todos apiñados en el tejado. Creo que ninguno tiene ni la más remota idea de lo que puede estar pasando. No parece ser un eclipse.

-Bueno, no se puede decir que ninguno de ellos sea una lumbrera-El tono irónico de Jerces irrumpió de nuevo en la conversación-, ya se sabe, todo ese tiempo mirando al cielo. Podrían poner los pies en la tierra al menos de vez en cuando.

-¿Podríamos poner por una vez de lado las estúpidas diferencias entre facultades?-Dijo Maleiva, con tono cansado- Ahora necesitamos compartir información y cooperar, no pelearnos.

-¿Y que sucede con vuestros Methodum? ¿Funcionan bien?-Dijo Alvar, irritado por la actitud de Jerces.

Todos se miraron mutuamente, como si hubieran estado callando algo discretamente. Para cualquier metodista el Methodum era un orgullo y había que cuidarlo y mantenerlo funcionando, cosa que todos hacían con esmero. Pero, en el caso de los Mecánicos, disciplina decana entre los metodistas, expertos en mecanismos, mantener funcionando su Methodum era algo fundamental, siendo impensable llevarlo estropeado. Seguramente, todos habrían pasado un buen rato esa mañana intentando averiguar que pasaba, y ninguno querría que los demás lo supieran. Los profesores y decanos, a fin de cuentas, son extremadamente orgullosos.

-Efectivamente, jovencito-Jerces le miró desafiante-. ¿El tuyo tampoco funciona?

-No, y el mío tampoco- Intervino Maleiva-. Y por mucho que intentemos arreglarlo, ninguno ha sido capaz. No es mi especialidad, pero Alvar es un maestro en este tipo de mecanismos. Si el no puede, no puede nadie.

-Normalmente yo si podría- Respondió Jerces-, pero no es el caso. Tampoco he conseguido arreglar el mío. No sé que le pasa... es antinatural. Y estoy seguro que a todas estas gallinas cloqueántes -Levantó el dedo para señalar los diversos grupos que hablaban o discutían acerca de lo sucedido- tampoco les funciona su Methodum. Ni un puñetero reloj, en toda la ciudad, dicho sea de paso.

-Lo cual es sumamente curioso, dado que otros mecanismos, como las bombas de gas, o el ascensor, sí funcionan.-Aportó Alvar.

-Fallan los relojes, no sale el sol, y las constelaciones no dicen la hora-Murmuró Maleiva.

-¿Constelaciones? ¿Que tienen que ver con todo esto? -Dijo sorprendido Stewman. A pesar de ser prudente y comedido, era probablemente la persona mas fervientemente atea que Maleiva hubiera conocido.

-Información obtenida de fuentes de la Eclesiarquía -Terció rápidamente Alvar-. Ellos pueden saber la hora en función de las posiciones relativas de las estrellas en el cielo. Es un método arcaico y muy complicado, pero bastante exacto, si sabes hacerlo. Al parecer, tampoco funciona.

-Por lo menos no somos los únicos a los que nos fallan las cosas-Añadió Jerces, mientras Stewman resoplaba-. Es un consuelo.

Un fuerte golpe con cadencia metálica llamó la atención de todos los presentes. Todas las cabezas se volvieron a la presidencia de la mesa, donde el Archidecano Mecánico se encontraba ya sentado, y los presentes se apresuraron a tomar asiento en sus respectivos sitios. Maleiva se sentó en un escaño improvisado, dado que todavía no era maestra. No obstante, tenía derecho a asistir como la principal representante de Macromecánica, una nueva disciplina todavía en vías de instauración. Cerca de setenta voces callaron a un tiempo.

Tras el Archidecano se encontraba de pie, imponente, un guardia del Struam, embutido en su armadura de color rojo sangre, que recordaba a la de los Cruzados, pero con un aspecto mucho más siniestro. El guardia llevaba su casco en la mano, y la impresión general que daba es que no estaba ahí solo para proteger, sino como delegado del Struam. A diferencia de otros grupos militares, los Guardias del Struam solían ser aptos políticos, además de diestros luchadores, y muchos de ellos ascendían a la nobleza al terminar servicio. No solo eran guerreros, sino también administradores y diplomáticos. El pelo del guardia era ralo y negro, como su corta barba. Aparentaba unos treinta y cinco años, pero era posible que tuviera algunos más. Una Thaika pendía de su costado, una de las espadas más temibles y complicadas de manejar que se habían conocido.

-Bien, caballeros-El archimago carraspeó. No es que estuviera senil, pero setenta y dos años eran muchos, y una crisis como esta era complicada de asumir-, espero que estén todos presentes. Si alguno falta no deberá ser informado por nadie de esta reunión, salvo por mí. El delegado del Struam, Deckard -Hizo un gesto en dirección al Guardia, que a su vez correspondió con un asentimiento de cabeza-, me ha pedido máxima discreción. En este momento están reunidos, a su vez, un grupo de la Facultad de Astrología, también con un delegado del Struam. Otras facultades están reunidas más informalmente...

-Perdón, Archidecano-Interrumpió uno de los asistentes-, ¿Porque solo nosotros y los Astrólogos tenemos que deliberar delante del delegado?

Maldita sea, pensó Maleiva. Ahí tienes un genio capaz de realizar cálculos y deducciones sorprendentes, y pregunta esta estupidez. A veces se sorprendía de que la Universitas se mantuviera unida y no se desperdigara en fragmentos por todas partes. Lo cierto es que normalmente estaba muy cerca de ello, debido a la tendencia antisocial de la mayoría de los académicos.

-Eso es debido, Profesor -Contestó el enviado del Struam en tono tranquilo-, a que las principales irregularidades se están dando en sus respectivos campos. El sol no sale -Señaló ostensiblemente en la dirección de la facultad de Astrología, donde todavía podía verse cierta agitación en la terraza, principalmente el rastro de la luz de las linternas de mano que portaban los eruditos- y los relojes no funcionan. El Struam pone toda su confianza en los sabios de la Universitas para que averigüen todo lo posible.-Terminó, con gesto franco, y tono sincero.

Un buen diplomático, no cabe duda, -pensó Maleiva-. Aunque no me gustaría estar en combate frente a esa espada -La malévola empuñadura parecía mirarle a los ojos. -Será mejor que me relaje. Estoy muy tensa y también agotada, solo he dormido tres horas.

-Bien, Decano Shaft- continuó el Archidecano -, ¿Qué nos puede decir acerca del mal funcionamiento de los relojes?

-Lo primero que he podido comprobar es que las tensiones oscilan incomprensiblemente -Comenzó a hablar el Decano de Mecanismos-. Se aplique el tipo de fuerza que se aplique, los mecanismos no la transmiten correctamente, aun estando totalmente ajustados. Además esta variación es de orden aleatorio, sin poder averiguar relación alguna de causalidad o alguna secuencia concreta. Sabemos que este efecto se produce en todo tipo de relojes independientemente del tamaño, puesto que hasta ha sucedido en el reloj de la sala del trono del Struam. De allí vengo ahora mismo, tras hablar con el maestro relojero de palacio. El ha observado los mismos efectos que yo: Una fuerza aplicada con vector aleatorio en puntos inconcretos del mecanismo que altera su funcionalidad.

-En resumen, que no tenéis ni puñetera idea-Dijo Jerces con tono brusco-. Lo que me imaginaba.

Un coro de risas nerviosas se elevó entre los presentes, hasta que una dura mirada del Archidecano les calló.

-Muchas gracias por su inestimable aportación, Maestro Jerces. Me alegro de saber que está con nosotros. Ahora, para continuar, me gustaría conocer la opinión del Decano de Fuerzas…

El consejo continuó por varias horas, básicamente con las mismas conclusiones. El delegado del Struam permaneció impertérrito, tomando la palabra en muy pocas ocasiones. Como era de esperar nadie mencionó que no se pudiera leer la hora en las estrellas; que se comente en un círculo reducido como anécdota es posible, pero nadie concebiría comentar algo acerca de una costumbre tan rudimentaria en una reunión de consejo con todos sus ilustres camaradas escuchándole atentamente, ante el Archidecano y un delegado del Struam.

A duras penas Maleiva consiguió mantener los ojos abiertos. Alvar aportó únicamente información de cuando pensaba que había comenzado todo: escuchó su reloj de pared a la hora prima; luego, el silencio. Por lo tanto, el suceso se produjo en algún momento entre la hora prima y la segunda. Aparte de esto, no dijo nada más en toda la reunión, si bien Maleiva pudo observar algunas miradas preocupadas de Alvar hacia ella.

January 27th, 2009

La última madrugada

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(Comienzo del relato "La época de las estrellas")

 (I)    La última madrugada

La noche se sentía inquieta, expectante, como si el mismo universo contuviera el aliento. Los árboles colgantes de Lhand’oc se movían en direcciones dispares, mecidos por una suave, pero  desconcertante brisa, mientras las estrellas se perfilaban más frías y ajenas que nunca sobre el contorno rocoso del Palacio Excavado, capital del reino.

Alvar Alec observaba todo esto, solo en parte consciente de ello. Una extraña inquietud recorría su interior desde hacía ya algún tiempo. Procuraba evitar esas punzadas premonitorias, adjudicándolas a algún malestar relacionado con los humores corporales. Era un  metodista, por lo que su visión del mundo era objetiva, certera, basada en hechos y no en supersticiones. Su creencia más arraigada era que el mundo debía de ser de una determinada manera, ordenada, alejada de los caprichos de los Dioses y las locuras de los hechiceros.

De su bolsillo del chaleco pendía una cadena dorada terminada en un ornado reloj, con todos los mecanismos a la vista. Este era el Methodum, símbolo de su orden y distintivo por el que se reconocían. Lo había llevado durante la mayor parte de su vida, desde que se lo dieron al comienzo de sus estudios formales, hacía ya veinte años Entonces era un niño de apenas ocho años, vagamente consciente de lo que significaba ese regalo.

Alvar se incorporó, se separó de la ventana y se alisó el arrugado chaleco por encima de la  camisa blanca y holgada y de sus ajustados pantalones grises. Comprobó que su coleta no estaba demasiado estropeada, la centró con un ademán nacido de la costumbre, dejando caer la mata de pelo rubio a su  espalda, y volvió a su mesa. Allí se encontraban extendidas diversas herramientas y piezas de relojería: engranajes, cadenas y cordeles, correas, tornillos... todo ordenado meticulosamente.

Era  un experto mecánico y conocedor de gran parte de los secretos del Arte, por ello, cuando unas horas antes comprobó que el reloj de la entrada de su casa había dejado de funcionar, no dudó en repararlo sin mayor demora.

Tras varias horas trabajando en su pequeño taller casero, estaba realmente confuso. Era consciente de que todas las piezas estaban en su sitio, yhabía realizado los ajustes y comprobaciones de rigor, no obstante, el reloj seguía sin funcionar correctamente. No lo entendía, y por ello decidió intentar hallar el problema usando su Methodum, uno de los mecanismos más exactos y afinados de los que disponía, a fin de comprobar las diferencias.

Para su asombro descubrió que tampoco funcionaba correctamente. Se separó de la mesa, confuso, tomó su estoque y su pistola y se dirigió hacia el portal de su pequeña mansión. Ya bajo el frío de la noche, mientras se abrigaba en su chaqueta de piel, avanzó hacia el campus del Universitas, a solo unas pocas calles de distancia. Cuando llegó, giró hacia un grupo de casas cerca de la falda de la montaña, y tras dirigirse a una de ellas llamó a la puerta.




Maleiva Arconte, a sus veintitrés años, era la oveja negra de su familia. Descendía de una antigua casta Eclesiarcal que, como todas las de su estilo, desaprobaba profundamente el Metodismo. No obstante en el Este, dominado por el Struam -cargo hereditario equivalente a Rey o Emperador-, la Eclesiarquia estaba en pleno declive mientras que el metodismo recibía un gran apoyo del gobierno. Maleiva, de carácter decidido ya de joven, era consciente de su entorno y decidió que este sería su camino, y no servir a una deidad casi olvidada, alejada de la fama, gloria y poder. Durante gran parte de su vida había sido una estudiante Metodista especialmente brillante e innovadora, hasta el punto de llegar a ser casi una Maestra en Macromecánica.

No obstante, toda una juventud de enseñanzas religiosas dejan marca, y por ello esta noche su inquietud iba en aumento. Conocía, aunque a veces deseara no hacerlo, el Aposthata, el libro donde se narraban los castigos del olvido a Dios, y los signos de esta noche eran muy característicos, hasta tal punto que hacían mínimamente creíbles las soflamas de los representantes eclesiarcales y cruzados que quedaban en el Este.

Escuchó unos golpes sordos, procedentes de la aldaba de su puerta; le resulto muy extraño a esas altas horas de la noche, y casi sin ser consciente de ello se levantó de la cama a mirar el reloj que tenía en el bolsillo de su chaleco, precariamente colgado de una silla. Arrugó el ceño, extrañada porque la aguja del segundero se movía erráticamente por toda la esfera. Ya más despierta, miró por la ventana intentando calcular la hora a partir de las constelaciones, otra herencia de su enseñanza religiosa, y con un sobresalto se dio cuenta que algo iba mal: las posiciones de las estrellas no eran las correctas. No pudo calcular la hora porque la configuración de las estrellas no era la correcta para la estación en curso.

Se puso unos pantalones y una camisa negra de lino, y bajó las escaleras con una pistola en la mano para ver quien llamaba a esas horas. Entreabrió un poco la puerta y tras mirar por la rendija la abrió del todo:

-¡Alvar! ¿Que haces aquí a estas horas? -Preguntó, con voz ronca y tono sorprendido- ¿Ha sucedido algo?
-Sí, creo que sí. Sé que pasa algo raro, aunque no tenga ni idea de lo que es- La miró a los ojos, y dijo sonriendo-. ¿Me dejas entrar?

Maleiva se apartó de la puerta, y tras dejar pasar a Alvar, la cerró. Se dirigió tras él hacia el salón de la chimenea, y se sentaron en dos sillones, uno en frente del otro, con los escasos rescoldos del ya apagado fuego coloreando de rojo los rostros de ambos.

Maleiva era una joven atractiva, de pelo claro, rasgos bien proporcionados, labios hermosos y  bella voz. Su rostro era casi el de una niña, aunque su cuerpo denotaba su auténtica edad. Era bastante delgada, y estaba en buena forma. También solía ser muy expresiva, y en ese momento, estando los dos ante el fuego, la preocupación y la sorpresa se podían ver a partes iguales reflejadas en su rostro.

-El hecho de que vengas a verme, sin avisar, y a estas horas… No es propio de ti -Concluyó, esperando explicaciones.
-Quizá he actuado un poco impulsivamente-Dijo Alvar tras un prolongado silencio, en el que puso en orden sus pensamientos-, estoy bastante inquieto. Dime, ¿Tu Methodum funciona correctamente?
-No-Dijo Maleiva, mirando inconscientemente hacia su habitación, en el piso de arriba, donde reposaba el reloj-. Hace un momento lo he mirado; el segundero se movía errático. Me extrañó bastante, pero todos sabemos que la maquinaria se estropea.
-No si está bien hecha y cuidada, Maleiva, lo sabes bien. Quizá tus grandes maquinarias si, con toda esa fricción e inercia que tienen que soportar. Pero no un pequeño y exacto mecanismo, como un Methodum... ¿Que antigüedad tiene?
-Un par de años. No tenía de quien heredar uno. -Esto lo dijo con un cierto aire de resignación. Entre los metodistas, como en el resto de los aspectos de la sociedad, la herencia pesaba mucho. El Methodum de Alvar pertenecía a la familia Alec desde hacía cientos de años.
-No te preocupes, sabes que eso me da igual. Pero el mío tampoco funciona correctamente, y tampoco el reloj de la entrada de mi casa. Esto no es normal en absoluto. Por eso estoy tan preocupado.
-Quizá estés exagerando... no creo que sea tan importante-Dijo Maleiva, aunque con su tono parecía indicar algo distinto. Estaba pensando en la posición de las constelaciones. A pesar de formar parte de la enseñanza Eclesiástica, el conocer la hora a partir de las estrellas era una disciplina astrológica y, por lo tanto, totalmente aceptable para un metodista-. Aunque, para serte sincero, he intentado calcular la hora a partir de las constelaciones, y no he sido capaz. Están mal, Alvar.
-¿Mal? ¿A que te refieres? ¿Como puede estar mal una constelación?
-No lo se. Pero conozco todos los periodos, las efemérides, y recuerdo todas las tablas, tras largos años de aprendizaje. Y las posiciones relativas de la constelación de la Balanza y el Peso no están correctas. Parecen indicar que estamos en primavera, y fuera décima hora, pero aun así, la constelación del Hechicero no se corresponde. Es todo muy extraño.

La conversación se fue apagando poco a poco. Sin más datos que aportar, ni ideas acerca de los ya existentes, ambos se quedaron pensativos, mirando a los apagados rescoldos, sentados en los sillones. En algún momento, Maleiva se levantó y sirvió dos copas de vino aromático, que calentó con un gesto de su mano. También se sentó más cerca de Alvar, y además de mirar los rescoldos, también se miraban, en ocasiones, a los ojos.





Una figura avanzaba por las calles, todavía oscuras. Su caballo, un rocín blanco con la marca Admonitoria en la frente, ya comenzaba a acusar el cansancio de la patrulla de varias horas por las pedregosas y empinadas callejuelas del Glorium, el distrito más cercano a las autoridades religiosas. El poderoso caballo y su jinete, embutido en una abultada armadura de un color blanco apagado, formaban una imponente estampa. De los laterales del caballo colgaban una espada larga y un mosquete, ambas armas bien conocidas por los Cruzados.

A pesar de que los nobles consideraban las pesadas armaduras corporales molestas y nada elegantes, los Cruzados eclesiásticos las llevaban tanto por tradición como por la clara ventaja que otorgaban en combate. El resistente metal fabricado siguiendo los secretos ancestrales de los mejores artesanos del Reino no solo era capaz de evitar un golpe mortal a su portador con una espada o un hacha, sino que también podía llegar a parar una saeta de ballesta o, incluso, una bala de pistola o mosquete, si estaba lo bastante lejos.

El Cruzado se llamaba Hamtar, hijo de una familia antigua en la Eclesiarquia que había vivido desde tiempos inmemoriales en Lhand’oc, capital de los Reinos del Este. Su familia había tenido tiempos oscuros, durante las Guerras Sacras, en los que tuvo que esconderse de las autoridades del Struam, pero superaron todo con la cabeza alta, y orgullosos.

Desde entonces hasta hoy habían reinado casi cien años de estabilidad. Ambos Reinos, aunque separados, habían necesitado el uno del otro para sobrevivir a amenazas exteriores, y eso había provocado una cierta permisividad que se traducía tanto en la existencia de Elesiastas en el Este como de Metodistas en el Oeste. Hamtar, que se había criado a las puertas del Palacio Excavado, y en cambio había estado pocas veces en La Ciudadela de Montenso, capital Sagrada del Oeste, no había sido tan afectado como la mayor parte de los Eclesiastas por los prejuicios de su condición, aun a sus cuarenta y pocos años. También era consciente de que aunque gran parte de sus preceptos estaban equivocados, los Metodistas hacían cosas buenas y útiles para la gente. Intentar desentrañar profanamente los misterios de Dios era una blasfemia, pero hay que reconocer que el calentador de gas, inventado recientemente por el profesor Steinberg,  era un artefacto muy útil.

-O un reloj –Se lamentó en voz baja, vocalizando sus pensamientos -, para saber cuanto tiempo me falta de esta interminable guardia. Parece que nunca va a amanecer...

La indumentaria y equipamiento de un Cruzado estaban estrictamente regulados, habiéndose variado pocas veces a lo largo de los siglos. La última vez fue hace algo más de cincuenta años, para sustituir la ballesta por el mucho más práctico mosquete. Por supuesto, los Cruzados no adoptaban ningún artefacto metodista que no fuera imprescindible para su misión. Evidentemente, el reloj no figuraba en esta categoría.

Dirigió a su caballo hacia una plaza cercana, donde sabía que existía un reloj. Aunque el Glorium era muy reacio a los artefactos metodistas, un Struam de hace mucho tiempo había dictado que en todas las plazas debería haber un reloj. Aunque tardaron muchos años, los habitantes del Glorium acabaron aceptando que un barrio sin plazas es, básicamente, inhabitable, y cesaron en su política de eliminar las plazas construyendo  un edificio, ya fuera de utilidad pública o una vivienda privada, en su centro. A raíz de ello, aunque en el Glorium no había demasiadas plazas, había algunas, y, por supuesto, tenían reloj.

Al llegar a la plaza, se fue acercando al artefacto, y observó las manecillas. No solo tenían la hora décima, lo cual era erróneo a todas luces, sino que la manecilla de los minutos se movía hacia atrás. Vio un grupo de Cruzados a lomos de sus caballos, compañeros de guardia, en el centro de la plaza.

-Saludos, hermano Hamtar-Dijo su inmediato superior, el Cabo Douce-. Ven, y disfruta con nosotros la gloria del Metodismo, la perfección de su funcionamiento.
-Tan exacto como la justicia de Dios -Dijo otro Cruzado, Onon, parafraseando una célebre frase de un metodista, lo que le valió una mirada reprobatoria de Douce.
-Lo que sucede es... -Dudó Hamtar- ¿No os da la impresión de que llevamos demasiado tiempo de guardia?

Un coro de risas le contestó, y se fue callando mientras los cruzados hacían comentarios chistosos acerca de lo largo y desagradable de las guardias, aunque Douce se mantuvo en silencio.

-He enviado a Enoia a ver que sucede con el reemplazo de guardia. Sin reloj no hay forma de saber la hora, y soy incapaz de leerla de las estrellas, aunque nunca fui muy diestro en eso. Se supone que la guardia terminaba en hora sexta, poco antes de amanecer, y creo que ya debería haber terminado- Dijo Douce, al fin.

Su rostro se veía preocupado. Veinte años de guardias eran muchos, y el cuerpo se acostumbraba a ellas. Y el sentido temporal, también. A Hamtar le dio la sensación de que el cabo estaba realmente preocupado. ¿Sabría algo que él ignoraba?

La época de las estrellas

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Como he ido comentando a algunos conocidos, voy a comenzar a publicar un relato largo, por entregas, en este journal y en abierto.

Evidentemente, podeis comentar cada entrada, con las opiniones que tengais, que sean buenas o malas, seran bienvenidas si vienen al caso y se realizan con educación o cualquiera de los sucedaneos de la misma que acostumbramos a usar.

El relato es una historia ambientada en un mundo fantástico, que se encuentra en un nivel tecnólogico en el que se entremezclan un poco el equivalente de los S XVII y XVIII de nuestro mundo; huelga decir que dista mucho de ser una equivalencia exacta: en la historia hay suficientes hechos diferenciales que cambian mucho la huella tecnológica y social del mundo.

El relato comienza con un gran cambio en dicho mundo, un evento inesperado e inexplicable. A partir de ese momento, se desarrolla la historia, a la par que se van presentando los numerosos personajes de la obra.

Esta primera entrada corresponde al primer capítulo: espero que os guste.

February 23rd, 2005

Joder!!!

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Esta cayendo la de dios. Mas de 20cm de nieve en la puerta de mi casa.

Hoy va a ser divertido, si... Es-ki-moool! xD

February 16th, 2005


~mithur~



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daucusdecadence_danielectro_duendeelgritodekellerered_nimraiseternidad_ewikifenix_negro
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lucifer_666_madnexusmarq_666nekxanemmesisnothingcomanotre_nemesisplasteekerika
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February 4th, 2005

Una idea curiosa...

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Me ha gustado la idea de Vykos, y aqui estoy yo plagiandola. Pura curiosidad:

Ponedme un comentario con una canción que os recuerde a mi. Simplemente eso. Rápido, sencillo e interesante...

January 27th, 2005

Eleanor Rigby

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Navegando por ahí me he encontrado de nuevo con esta canción, una de las canciones perfectas. Es sencillamente increible; si no la habeis escuchado, hacedlo.

Dice mas de una verdad...

Ah, look at all the lonely people
Ah, look at all the lonely people

Eleanor rigby picks up the rice in the church where a wedding has been
Lives in a dream
Waits at the window, wearing the face that she keeps in a jar by the door
Who is it for?

All the lonely people
Where do they all come from ?
All the lonely people
Where do they all belong ?

Father mckenzie writing the words of a sermon that no one will hear
No one comes near.
Look at him working. darning his socks in the night when there’s nobody there
What does he care?

All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?

Eleanor rigby died in the church and was buried along with her name
Nobody came
Father mckenzie wiping the dirt from his hands as he walks from the grave
No one was saved

All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?
WHAT WOULD YOU DO IF:

I committed suicide:
I said I liked you:
I kissed you:
I lived next door to you:
I started smoking:
I stole something:
I was hospitalized:
I ran away from home:
I got into a fight and you weren't there:


WHAT DO YOU THINK ABOUT MY:

Personality:
Eyes:
Face:
Hair:
Clothes:
Mannerisms:


WHAT ABOUT US:

Who are you?
Are we friends?
When and how did we meet?
How have I affected you?
What do you think of me?
What's the fondest memory you have of me?
How long do you think we will be friends?
Do you love me?
Have I ever hurt you?
Would you hug me?
Would you kiss me?
Do you have a crush on me?
Are we close?
Emotionally, what stands out?
Do you wish I was cooler?
On a scale of 1-10, how nice am I?
Give me a nickname and explain why you picked it.
Am I lovable?
How long have you known me?
Describe me in one word.
What was your first impression?
Do you still think that way about me now?
What do you think my weakness is?
Do you think I'll get married?
What about me makes you happy?
What about me makes you sad?
What reminds you of me?
What's something you would change about me?
How well do you know me?
Ever wanted to tell me something but couldn't?
Do you think I would kill someone?
Are you going to put this on your journal and see what I say about you?

January 26th, 2005

Variedades varias

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Hacia ya tiempecito que no actualizaba; ya toca...

Este fin de semana, entretenido. Viernes en 6+Heaven, y sábado en Angst + Heaven. La fiesta petarda estuvo entretenida, aunque hubo algunos temas muy muy duros. Pero fue curioso, a la par de atípico. El Heaven parece estar mejorando; incluso ya abren las dos plantas con dos ambientes, el sábado. El 6, como siempre: los viernes, bastante agradable. El Sábado vino un rato Lara (Ered). Solo pudo estar un par de horas, pero menos da una piedra... Al menos conoció el Angst. Y Tariann pinchando, muy bien, claro xD. Tambien estuve en el cumpleaños-sorpresa de una amiga, Lydia (Askani). Estuvo muy, muy bien.

El sábado que viene habra que ir a ver como pincha Vykos en el Angst... miedín me da... pero estoy muy seguro que va a ser realmente interesante. Tiene muy buen gusto musical...

En otro orden de cosas he añadido la Sindicación del journal de Gaiman a mis friends. Dios bendito, estoy deseando que saquen Mirrormask. No se si la estrenaran en España doblada, pero en cualquier caso, no le perderé el rastro. Una película de Henson co.& Gaiman, no es nada despreciable.



En el trabajo me han salido cosas interesantes. Eso tambien es agradable. Un proyecto de gestor documental... teoría de la programación pura. La funcionalidad es sencilla, solo hay que pensar en hacer el diseño de clases a la perfección. Ese tipo de cosas me encanta. C#, of course.

Y en lo referente al resto... bueno, estoy bastante bien, bastante contento. Tambien ha habido algún cabreillo por ahí, por alguna tontería... pero bueno, una vocecilla desde la distancia me ha hecho tomarme las cosas con mas calma (Un besazo!)

Y por cierto, ya me terminé la segunda parte de Ilión, de Dan Simmons... Simplemente genial. estoy deseando que saque la continuación. Es sencillamente ideal. Sci-fi hard, pero realmente buena. Y me leí Ubik, claro.

January 21st, 2005

El Mejor de tus Dias

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Se me olvidaban las buenas letras que tenia Barricada. Traen buenos recuerdos; y promesas de los viejos tiempos consigo.

Nunca nada bueno pasa de moda.

Arañar el asfalto,
la goma huele al quemar
esta vez no haces caso
mas que a tu sangre.

Acercate hasta la puerta,
pasa sin pestañear;
Te esperamos hace tiempo,
pasa ya... !pasa ya!

Dejame robar tu alma,
algo así tenía que pasar.
Soy el hombre que en el saco
pervierte a los niños,

asesino de ancianas,
todas bondadosas.
Traición en mis ideales
por cuatro monedas.

Da vueltas conmigo,
sin más ni más.
Cielo oscuro, oro negro...
...y esa hora de la noche.

¡Y esa hora de la noche!


Cuando pase la guadaña
a la altura de tu cuello
sabrás que ya llevo horas
bailando en tu cabeza.

Y este puede ser por fin
el mejor de tus dias,
dejame robar tu alma
y despierta frio...

Da vueltas conmigo,
sin más ni más.
Cielo oscuro, oro negro...
...y esa hora de la noche.

¡Y esa hora de la noche!


No quiero que esperes ya nada de mi,
por tus ojos sin piedad muchas veces resbalé

No quiero que esperes ya nada de mi,
por tus ojos sin piedad muchas veces resbalé


Y claro, alguien lo entenderá bien, y alguien lo entenderá mal xD. Tambien pasa siempre con las buenas letras.

January 14th, 2005

Semana tranquilita y relajada. Mucho recuerdo de viejos tiempos; bastante buen rollo y tranquilidad. He vuelto a comenzar el trabajo; todo en orden. No he ido al gimnasio (Estoy tomandome una semanita de descanso), y no he salido salvo el miercoles, donde estuvimos en el Tigre y luego en el Phobia Hiei, Tariann, Alucard y algun otro personajillo... me lo pasé muy bien; conversaciones interesantes y bebida a raudales xD.

Y hoy juerga, y mira que tengo ganas. Y en 10 minutos salgo del trabajo xD.

Y de título del post otra de mis encantadoras frasecitas. También muy acertada.

Por cierto, estoy leyendo Ubik. Te he hecho caso, maldito bastardo. Es genial.

Hala, por ser casi tan buen consejero como compañero de bebida, te dedico esta canción. Que si, que estamos muy felices, y tal. Pero tambien es cojonudamente cierta:

Pressure pushing down on me
Pressing down on you no man ask for
Under pressure
That burns a building down
Splits a family in two
Puts people on streets

Bah bah bah bah bah bah
Bah bah bah bah bah bah

That's o-kay!
It's the terror of knowing
What this world is about
Watching some good friends
Screaming let me out!
Pray tomorrow takes me higher
Pressure on people
People on streets

Do do do bah bah bah bah
O-kay
Chippin' around
Kick my brains round the floor
These are the days
It never rains but it pours
People on streets
People on streets

It's the terror of knowing
What this world is about
Watching some good friends
Screaming let me out!
Pray tomorrow takes me higher higher higher
Pressure on people
People on streets
Turned away from it all
Like a blind man
Sat on a fence but it don't work
Keep coming up with love
But it's so slashed and torn
Why why why?
Love love love love

Insanity laughs under pressure we're cracking
Can't we give ourselves one more chance?
Why can't we give love that one more chance?
Why can't we give love give love give love?
Give love give love give love give love give love?
Cause love's such an old fashioned word
And love dares you to care
For people on the edge of the night
And love dares you to change our way
Of caring about ourselves
This is our last dance
This is our last dance
This is ourselves under pressure
Under pressure pressure


Nunca se sabe si estas en la calma que precede a la tormenta o no.

January 10th, 2005

Pues nada, primer y hórrido dia de trabajo en la primera semana del año con cinco dias laborables. Vuelta a la realidad, esa tan monótona.

Pero el finde estuvo muy bien; con sus altos y sus bajos, si; momentos agobiados y tensos, y el consuelo de que siempre haya habido ahi gente, a veecs mas esperada, a veces menos.

Y muy curioso, si. Se que uso mucho este adjetivo; pero esta vez con todo su significado: Curioso.

Proposiciones curiosas; sucesos curiosos, charlas curiosas (muy curiosas, y muy interesantes), situaciones curiosas con resoluciones elegantemente curiosas. Y sorpresas curiosas.

Y dormir poco.

Bueno; aparte de eso, este finde toqué casi todos los locales: 666 y Heaven el viernes, y Angst y Dark Hole el sábado. Y me lo pasé genial en cada uno de ellos. Todos tuvieron sus momentos estelares.

Lo raro es que todo sucedió de una forma distinta a como habría predicho, y sin embargo al final fue todo mucho mejor de lo que habria imaginado.

En fin, uno de esos fines de semana en los que no paro de hacer cosas por todas partes. El finde siguiente mas, y mejor.

PostEdit: Cambio el nombre del post a una frase muy real, que he leido y me ha encantado.

January 4th, 2005

Cuellar

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Pues nada; aqui un pequeño resumen fotográfico de la visita que hice a la casa del pueblo de una amiga el pasado día 28 de Diciembre.

Foto de grupo tomada con el Castillo de Cuellar al fondo:





La torre (Del S.XIII), anexa a la casa, donde realicé la mayoría de las fotos





Detalle de la estructura interior, a la altura del segundo piso






Mas fotos... )

January 1st, 2005

Retrospectiva y futuro...

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Ha sido un año curioso... el 2004. Horrible en la mayor parte de sus aspectos, pero ha tenido muchas cosas positivas.

No voy a hacer un resumen, al menos no ahora. Pero hay un montón de gente que ha aparecido en mi vida, y han hecho que los miles de cambios que tenía atrasados, y que se han materializado a lo largo de todo el maldito 2004 hayan sido menos traumáticos. Este año he cambiado mi vida por completo. Y ha habido mucha gente: Amigos, colegas, conocidos (No todo el mundo va a ser amigo del alma, coño... me resulta gracioso que la gente denomine de forma despectiva a los colegas o a los conocidos. son gente que estan ahi, que pueden ser gente estupenda, pero con la que simplemente no se ha desarrollado una relación mas cercana por mil motivos. Pero son tambien imprescindibles)... que han hecho que todo fuera un poco mejor.

Desde la gente del Heaven (Alucard, Daucus, Tomas, Marq, Dark Laberynth, Patricia, Madnexus, Medea, Mora, fenix etc...) hasta la gente del Angst (Hiei, Lydia, Asis, Tariann, Zor, Eire, Pilar etc...), pasando por aquellos con los que he estado y que, aunque ahora quedemos menos, por mil motivos, seguimos estando (Ali, Maribel, Terry, Vykos, Cribby y David, Mª Angeles y Jose, Juanmi, Demetrio, Samwar y Rafa, Eternidad etc...) e incluyendo, por supuesto, a la gente que lleva conmigo montones de años (Soledad, Zanshin, Askani, Lupus, Ariakan...) y sin olvidar a la gente que simplemente, sin poder englobarla en un local(Método estúpido pero utilitario, por otra parte) simplemente estan ahi (Marga, Alma y Vigara, Dagnir, Coryus, Jhonny Blaze, Pandora, Ered Nimrais, Accolon y Sombragris, Arthegarn, Sauron...), de todos ellos cada uno es peculiar y especial; algunos de una forma y otros de otra. Y seguro que me olvido a unos cuantos, pero espero que sepan perdonarme.

Realmente ha habido mucha gente. Alguna oveja negra, siempre la hay. Pero en su mayoria, y cada uno en su medida, gente estupenda. No me puedo quejar en absoluto en este aspecto. Y aunque el años haya sido horrible para mi, creo que si debo destacar algo es eso: la gente que me rodea. Por eso prefiero hacerlo, y quedarme en lo positivo.

Ahora terminaré el café, esperarre a que las pastillitas anti-resaca me hagan su efecto, y me ire de nuevo de juerga.

Me da muy buen rollito el 2005... sin rima, por favor.

December 25th, 2004

Nochemala

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Como me gusta unirme al las iniciativas que merecen la pena, me uno a esta:

Menuda MIERDA de nochebuena. Creo que hasta podríamos hacer chapitas con ese texto.

De verdad, que pocos días he estado mas cabreado y agobiado. Puag.

December 24th, 2004

In the kaleidoscope of chaos
The headline reads:
"We're going to extremes"
And people are left with no dreams
No dreams
Theres nothing but a memory

Are we a reflection, of life?
(It's a) long long way from here to there
Kaleidoscope of chaos
Are we a reflection, of life?
(It's a) long long way from here to there

(Are we a reflection), of life?
(It's a long long way from here to there) Kaleidoscope of chaos
(Are we a reflection), of life?
(It's a) long long way from here to there

In the kaleidoscope of madness
It's not what it seems
Life hold's the answers
People can find their dreams
Their dreams

Are we a reflection, of life?
(It's a) long long way from here to there
Kaleidoscope of chaos
Are we a reflection, of life
(It's a) long long way from here to there

Are we a reflection, of life?
(It's a) long long way from here to there
Kaleidoscope of chaos
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